Rating: G
Personajes: Dean & Sam
Tipo: GEN
Spoilers: No.
Mención a un personaje de la 3 temporada.
Palabras: 2136
Qué puede esconderce detrás de una fotografía?Una Triste Obra de Arte
Ellos acababan de terminar este trabajo en Nueva York cuando todo empezó. Dean estaba de mal humor, él siempre había odiado trabajar en las grandes ciudades. Los testigos nunca creían lo que veían, y en vez de hablar con ellos, negaban todos los hechos y buscaban terapia. Las meseras casi nunca eran bonitas, exóticas sí, educadas tal vez, agradables, pacientes, pero casi nunca bonitas (que es el primer atributo que Dean busca siempre en sus meseras). Él y Sam habían sido confundidos con una pareja homosexual más veces de las que él podía contar, lo que ocasionaba que Sam entrara en un ataque de pánico cada vez, tratando de explicar que no, ellos eran hermanos, mientras que Dean estaba demasiado ocupado gritando “Acaso me veo gay!?”
La chica es pequeña, y empezó a seguir a Sam por todas partes con su cámara. Le tomaba fotos mientras Sam estaba concentrado en su computadora, o cuando se apoyaba contra el Impala para esperar a que Dean terminase de pagar la cuenta dentro el café que hubiesen escogido para desayunar, o cenar. Los seguía alrededor de la ciudad y le tomaba fotos dentro del carro mientras Sam miraba por la ventana. Dean estaba empezando a ponerse nervioso pero la chica jamás se acercaba a ellos, jamás le pidió a Sam posar. Y ellos no podían marcharse de la maldita ciudad todavía, porque necesitaban conseguir algo de dinero y unas cuantas tarjetas antes. Quién sabía cuando volverían a entrar a otra ciudad lo suficientemente grande como para recolectar la clase de dinero que sólo puede hacerse dentro de las casas de fraude.
“Olvídala Dean, seguro es una estudiante de arte” Dijo Sam por fin luego de notar a Dean maldecir bajo su respiración cuando la chica parqueó a una calle de donde ellos se habían detenido.
“Una estudiante de arte jamás se fijaría en ti,” bromeó Dean “Si quisiera un verdadero modelo de arte masculino, me estaría siguiendo a mí.”
Sam rodó los ojos pero no lo negó, Dean es el que tenía los rasgos artísticos y la belleza tosca, Sam en cambio, era bastante regular, él sabía que era atractivo, pero nada extraordinario.
-
Dos días después, Dean estaba listo para gritar. Sam se rió, claramente disfrutando del sufrimiento de su hermano.
Debí creer en Ruby cuando me dijo que Sam era el anticristo, pensó Dean malhumoradamente encogiéndose en el asiento que ocupaba frente a Sam en el pequeño y aglomerado bar que habían escogido para relajarse esa noche. Justo en ese momento la chica tomó otra foto desde su posición en la barra, unos cuantos metros más lejos de su mesa.
“Ya basta!” Rugió Dean levantándose antes de que Sam pudiera detenerlo, y acercándose a la barra del bar a grandes pasos.
“Disculpa,” Empezó, apoyándose en la silla a un lado de la muchacha y usando su sonrisa más encantadora, tratando de hacerse escuchar sobre el sonido de la música y el barullo.
“Si?” Preguntó la muchacha mirándolo con desconfianza.
“No he podido dejar de notar tu interés por Sam…” Dejó en el aire Dean esperando que la muchacha elabore, pero ésta sólo lo miró “Soy Dean, el hermano del sujeto al que has estado siguiendo los últimos días con tu cámara”
“Es tu hermano?”
“Si, qué creías que era?” Sonrió Dean peligrosamente advirtiendo inconcientemente a la muchacha.
“Podría ser tu amigo, tu primo, tu cuñado…”
Dean apretó sus dientes, la muchacha no había cambiado de expresión desde que la conversación empezó y ahora Dean se sentía como el sujeto raro importunando a una muchacha desconocida, cuando era la chica la que no los había dejado en paz los últimos tres días.
“Bien, sólo quería decirte que si quieres fotos, te acerques y las tomes ahora, porque no puedes continuar siguiéndonos por todas partes” Dijo Dean viendo el rostro de la muchacha ensombrecerse con una capa ligera de decepción.
“Lamento haberlos molestado, esas fotos son para mi clase de arte, no planeo exponerlas o hacer nada extraño con ellas, lo prometo.” La chica le aseguró tranquilamente.
“Bien, pues tómalas ya.”
Con un suspiro la muchacha se acercó a la mesa siguiendo a Dean. Sam que había observado todo el intercambio, sin saber de que hablaban, sonrió a la muchacha algo inseguro. “Hola, mi nombre es Sam”.
“Si, tu hermano me dijo. Es tu hermano, verdad?”
Dean agarró el sillón con fuerza, mientras que Sam se encogió de hombros con una sonrisa condescendiente “Si...qué más sería?”
“Podría ser tu…”
“..Las fotos.” Le recordó Dean interrumpiéndola y salvándose de un desagradable deja’vu.
“Bien, yo soy Amy, y estudio arte” Le dijo la muchacha volviendo al tema, y sentándose frente a Sam quién le dio a Dean una mirada de ‘te lo dije’ mientras que Amy prácticamente comía su rostro con la mirada.
Dean aclaró su garganta y Sam se hizo a un lado para dejar a Dean sentarse a su lado. “Y bien, qué es lo que tiene Sam de especial que no tengan al menos cien personas más de ésta ciudad”.
Sam ni siquiera tuvo la oportunidad para sentirse ofendido, porque realmente se sentía curioso al respecto, diablos, estaban en Nueva York, prácticamente cada persona se veía culta, o interesante, o exótica. Sam no veía por qué esta muchacha lo tenía que seguir precisamente a él por toda la gran manzana.
“La tristeza”
“Qué?” Dean giró la cabeza para mirar a Sam quién se encontró su mirada con una confundida.
“Tu hermano es la única persona que he encontrado con esa clase de ojos” Elaboró la muchacha demostrando su punto al no quitar la mirada de los ojos grises azulados de Sam.
“Hablas del color, o de la zorro forma?”. Bromeó Dean haciendo a Sam mirarlo con ojos estrechados.
La muchacha alzó una ceja a Dean “La zorro forma?”
“No le hagas caso” Le respondió Sam apresuradamente antes de que Dean empezara a comentar sobre la forma avellanada de sus ojos, o cómo solo las puntas eran achinadas, y lo extraño que eso era.
Encogiéndose de hombros, Amy le explicó a Dean, aún sin dejar de ver a Sam. “Es la mirada, es… la clase de mirada que a veces puede romper tu alma”
CHICA EMO, pensó Dean tratando de no sonreír cuando su hermano empezó a enrojecer y a jugar con una servilleta para restarle importancia a lo que la muchacha decía.
“Así que un día le viste poner su mirada de cachorro apenado y por eso ahora lo acosas para tu proyecto” Resumió Dean ganándose una mirada furiosa y apasionada de Amy.
“No es solo un día, su mirada es siempre triste, cuando sonríe, cuando se enoja, cuando grita, cuando habla, cuando se avergüenza, cuado se ríe….no se si cuando llora”
“Woa, woa, un momento” La interrumpió Dean con una mirada algo enfadada “Sam no es una persona triste”.
Sam quién había escuchado el intercambio se asombró al responder. “No, no lo soy”. Era verdad que estos últimos meses no habían sido los mejores, pero él no era infeliz.
Amy solo se encogió de hombros “Los ojos no mienten.” Dijo levantando la cámara y tomando una ultima foto, únicamente a los ojos de Sam y dejando un sobre, sobre la mesa “Ésta fue la última foto, les dejo las otras aquí. De todas formas tengo los negativos. No volveré a importunarlos.”.
Ni bien Amy se levantó de la mesa, Dean colocó su mano arriba del sobre antes de que Sam pudiera tomar esas fotos.
“Vamos Dean...”
Ignorándolo, él abrió el sobre, y sí, ahí estaban. Sam en todos los estados de humor que había mostrado estos últimos días. Pero la mirada nunca variaba, así los ojos formasen diferentes gestos, la calidad de la mirada no variaba.
Bajando las fotos, Dean las colocó en el sobre nuevamente y se las dio a Sam “Vamos. Mañana tenemos que salir temprano, y ya no veo la hora de dejar atrás esta maldita ciudad”.
Suspirando Sam se levantó para seguir a su hermano. “Dean…” Levantando la mano, Dean interrumpió cualquier cosa que Sam pensaba decirle.
Así que sin tener otra alternativa, Sam lo siguió en dirección al auto, disfrutando el golpe frío del aire contra su rostro.
El paseo fue largo y callado, por alguna razón Dean no estaba yendo en dirección al hotel, sino que había salido de la ciudad para manejar el Impala por las carreteras vacías, huyendo del tráfico de la ciudad. Les tomaría casi una hora regresar al hotel si Dean daba la vuelta en este instante, pero Sam no se atrevió a decir nada. Esto era lo que le gustaba a Dean hacer cuando necesitaba pensar, pero si los nudillos blancos en el volante le estaban diciendo algo a Sam, era que Dean necesitaba que Sam le asegurara que lo que esa chica había dicho no era cierto, y eso, Sam podía hacer.
“No soy infeliz, Dean” Directo y al punto, como todo Winchester, se felicitó Sam cuando Dean se salió de la carretera deteniendo el auto apresuradamente. Las llantas dejaron una nube de humo en su estela, y esa fue la pista que Sam necesitó para saber que Dean estaba haciendo de esto algo grande, él normalmente no trataría así a su bebé.
“Las fotos no mienten, Sam, y yo las vi” Los ojos de Dean se giraron para enfrentar a su hermano, y Sam se sintió ahogar al ver la suplica que ahí se escondía.
“Yo no puedo controlar como mis ojos lucen, tal vez esto es algo con lo que nací, pero yo sabría si fuera infeliz”
“Tu huiste de casa porque no eras feliz, Sammy. No puedes mentir sobre eso.”
“Dean, yo no huí de casa, fui a la Universidad, pero no me fui porque era infeliz. Me fui porque papá y yo cada vez teníamos más problemas, porque tuve el intelecto suficiente para ganarme una beca y quería probarme, quería vivir la experiencia de sobrevivir por mi mismo, sin papá o tú protegiéndome, pero no porque era miserable… Dean, mi infancia fue genial, con sus altos y bajos, así como el tiempo que he pasado cazando contigo lo ha sido.”
Dean interrumpió a Sam con una ceja alzada y Sam rió “De acuerdo, hemos tenido nuestros problemas, y ha habido tiempos infelices, pero eso pasa en todas partes.” Sam trató de transmitir seguridad a Dean con su mirada, y suspiró al notar que no lo estaba haciendo del todo bien. “No hay ningún lugar en el que preferiría estar.”
Dean frotó sus ojos con una mano recostando su cabeza contra el respaldar del asiento. “Yo te quiero aquí Sam, pero no si eso te hace infeliz.”
Sam tragó, pero supo que no había otra cosa que convencería a Dean que no fueran pruebas contundentes de que lo que decía era cierto, así que levantándose ligeramente para sacar su billetera, Sam la abrió agarrando una de sus fotos favoritas, doblada, y bastante gastada por el tiempo y el calor. Era una foto de él y Jess sonriendo a la cámara. Ella estaba hermosa con un vestido blanco de verano, y él con una gorra de baseball y unos jeans gastados, ya que no había tenido dinero para comprar nada más decente.
Después de observar la foto bajo los ojos en vela de su hermano, él estiró la mano para entregársela a Dean. “Ese fue uno de los días más felices de mi vida. Me habían renovado la beca para el segundo año, y me habían ofrecido una cátedra debido a mis calificaciones. Jess me pidió que me mudara con ella ese día también, ya que con el horario apretado que tendría, sino tomábamos esa decisión, jamás nos veríamos” La sonrisa de Sam era nostálgica y él no notó que había dejado escapar una lágrima hasta que la mano de Dean la limpió rudamente, sus ojos no se encontraron los de Sam, sino que estaban fijos en la fotografía, observándola con detenimiento.
La sonrisa de Sam era tan luminosa en la foto, que Dean estaba asombrado de que no hubiera opacado el flash de la cámara, pero sus ojos se mostraban iguales. Tristes.
“Lo ves?. Tal vez tiene algo que ver la sangre de... con mi sangre, pero te prometo que no…”
“Hey…” Lo interrumpió Dean. “No hay nada malo con tu sangre, es la misma que yo llevo, y te patearé el trasero dónde dices que mi sangre tiene algo de malo”
Riendo ahogadamente Sam agarró la foto de entre los dedos de Dean, y la guardó. “Si, de acuerdo”.
“Bien.” Asintió Dean agradado, sonriendo y poniendo en marcha el carro.
Cuando Dean estiró su mano para revolver los cabellos de Sam ligeramente mientras manejaba, antes de prender la radio a todo volumen con ACDC, Sam pensó ‘Así es como quiero pasar el resto de mi vida’.
Dean estiró su mano para revolver los cabellos de Sam ligeramente mientras manejaba
AAagh, esa línea me mata.
Bravo